La Patagonia en inglés. Musters y Chatwin.

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Un siglo los separa. El primero llegó en 1869 con ropa de la Marina Real y cuadernos de campo. El segundo llegó en 1975 con una mochila, un pasaporte y la imagen obsesiva de un pedazo de cuero guardado en un libro familiar. Los dos eran ingleses. Los dos escribían bien. Y los dos miraron la misma Patagonia con ojos tan distintos que sus libros parecen describir territorios diferentes.

¿Por qué están en un blog de motociclismo? Porque sus relatos inspiran aventuras. Inspiran viajes y búsquedas. Y porque las rutas que recorrieron, las penurias que enfrentaron y el clima que los castigó siguen ahí, intactos, cada vez que rodamos por la Patagonia.

Musters: el que fue a vivir

George Chaworth Musters tenía 28 años cuando pidió licencia en la Armada Real y decidió cruzar la Patagonia de punta a punta. A caballo, acompañado por una tribu tehuelche que lo aceptó como compañero en su rastrillada anual.

Mapa ruta Musters Patagonia 1869
Mapa original de At Home with the Patagonians (1871): la ruta desde el Estrecho hasta Carmen de Patagones.

Pasó el invierno de 1869 en Puerto Santa Cruz, esperando que el cacique Orkeke diera la orden de partida. Tres meses en un puesto mínimo sobre el Atlántico, aprendiendo a montar como un tehuelche y a cazar con boleadoras. En primavera, levantaron los toldos y comenzó la marcha.

Lo que siguió fue un año entero a caballo: más de 2.200 kilómetros desde el Estrecho de Magallanes hasta el Río Negro. Cruzaron el Río Chico, subieron a las mesetas del interior, atravesaron el desierto de piedra y pastos bajos. Como escribió Musters:

«The view from the summit was dreary in the extreme: one vast plain stretching away to the horizon, without a tree or a bush to relieve the monotony.»

Desde el Río Chico avanzó hacia el norte: las sierras del Deseado, la zona que los tehuelche llamaban Hennokaik, el país de Las Manzanas —los valles andinos donde los manzanos crecían silvestres— hasta llegar a Carmen de Patagones, la frontera norte de la Patagonia en los mapas de la época.

Tras la publicación de At Home with the Patagonians en 1871, la Royal Geographical Society le entregó un reloj de oro. Lo llamaron «el rey de la Patagonia».

El informe que abrió el mercado

Musters no lo planificó así. Pero la información viaja y el capital la sigue. Las fibras naturales —lana, algodón— eran el insumo principal de los telares industriales europeos.

Su libro llegó justo cuando el capital inglés buscaba dónde expandirse en el extremo sur del continente. En 1877, Henry Reynard importó 300 ovejas a la Patagonia. Ese fue el inicio. En las décadas siguientes, la región se convirtió en una de las zonas ganaderas más grandes del mundo: 22 millones de ovejas en su pico. Las firmas anglochilenas controlaban las estancias más extensas. Los escoceses eran más del 60% de los peones. Era, en efecto, una Patagonia que hablaba idiomas británicos.

Las compañías inglesas —muchas cotizando en Londres— y la familia Menéndez Behety destacaron por la extensión de territorio bajo control, la eficacia brutal de sus métodos y la integración vertical del negocio. Cuando Chatwin pasó por Punta Arenas un siglo después, encontró el busto de José Menéndez en la Plaza de Armas: «bald as a bomb», escribió.

Si uno lee a Musters con un ojo puesto en «dónde instalar una explotación ovina», su recorrido está jalonado por estancias inglesas que aún hoy mantienen prestigio. Algunas conectadas por ferrocarril; otras con puertos propios para embarcar lana.

Musters murió en 1879, a los 38 años. No llegó a ver lo que vino.

Estancia María Behety
Estancia María Behety, Tierra del Fuego — una de las grandes estancias de la era ovina.

Chatwin: el que fue a imaginar

Bruce Chatwin tenía cuatro años cuando su abuela le mostró una caja de vidrio con un pedazo de piel extraño. La mitología familiar decía que era de un dinosaurio. Era, como sabremos después, un milodón: un perezoso gigante herbívoro de casi cuatro metros de alto, extinguido hace miles de años. En la década de 1890, el pionero alemán Hermann Eberhard había encontrado restos intactos en una cueva cerca de Puerto Natales. Un pariente de Chatwin que trabajó en Punta Arenas envió ese fragmento a Inglaterra.

El pedazo de cuero se convirtió en una obsesión de treinta años. En diciembre de 1974, Chatwin envió un telegrama desde Londres a su editor del Sunday Times: «I am leaving for Patagonia.»

Su viaje duró cuatro meses. No siguió la ruta de un turista ni la de un expedicionario: siguió un hilo personal. Empezó en Buenos Aires, pasó por La Plata para ver un megaterio en el museo, y siguió hacia el sur.

En Gaiman entrevistó a descendientes de los colonos galeses de 1865. En Cholila encontró la cabaña donde Butch Cassidy y Sundance Kid vivieron bajo nombres falsos. Luego bajó por la costa: Comodoro, Sarmiento, Puerto Deseado, San Julián, Puerto Santa Cruz, Río Gallegos. Cruzó a Chile por el Estrecho. En Punta Arenas visitó la casa de su pariente Charley Milward, un castillo neogótico de ladrillo rojo: «iron gate painted green, with crossed Ms twined about with Pre-Raphaelite lilies.»

Fue a la Cueva del Milodón. No encontró nada que coincidiera con la piel de su infancia. Recogió algunos pelos del suelo. Siguió.

Cueva del Milodón, Puerto Natales
Cueva del Milodón, Puerto Natales. Chatwin llegó aquí buscando la piel de su infancia.

Terminó en Ushuaia. Desde allí caminó hasta la Estancia Harberton, donde Clarita Goodall —nieta de Thomas Bridges— le hizo el desayuno.

In Patagonia salió en 1977. Ganó el Hawthornden y el E.M. Forster Award. Graham Greene lo llamó «uno de mis libros de viajes favoritos».

Modelo del milodón
El modelo de plástico en la entrada de la Cueva. Chatwin hubiera odiado el modelo de plástico.

El libro que cambió el turismo

El impacto más visible de En la Patagonia no fue literario sino demográfico. En 1981 Gaiman tenía dos salones de té; unos años después ya eran siete, y empezaban a llegar colectivos de turistas internacionales. El pueblo galés de Chubut entró en el mapa anglófono porque Chatwin le dedicó ocho páginas.

Hoy la Cueva del Milodón tiene museo, tienda, restaurante y un modelo a tamaño real. Torres del Paine es uno de los destinos de aventura más conocidos del mundo. Ushuaia vende North Face y tiene pubs irlandeses. El turista angloparlante que llega con In Patagonia en la mochila va exactamente a donde fue Chatwin.

El libro convirtió la Patagonia en un deseo geográfico. Antes de 1977 era un nombre remoto; después, se volvió un hito en la bucket list del viajero internacional y, para los motociclistas, casi una prueba iniciática.

La diferencia de mirada

Musters llegó cuando los tehuelche y sus rastrilladas aún articulaban el territorio. Los conoció, comió con ellos, aprendió a cazar con boleadoras, entendió sus jerarquías. Los últimos latidos de una Patagonia natural, viva y en movimiento.

Chatwin llegó cuando ese mundo ya no existía. Llegó a los restos: la cueva del animal extinto, los descendientes de los colonos, los cowboys fugitivos, el busto del estanciero. Su Patagonia era un paisaje de huellas.

Los dos encontraron lo que fueron a buscar. Musters documentó un mundo que funcionaba —y los lugares donde funcionaría el próximo. Chatwin convirtió los fragmentos en literatura y pavimentó el camino hacia la búsqueda de «experiencias», el concepto fundacional del turismo del siglo XXI.

Recorrerlo en moto

La ruta de Musters es la columna vertebral de la Ruta 40. Su trayecto de sur a norte anticipa con cien años el trazado de la ruta más icónica de Argentina. Hoy en moto se puede hacer ese mismo eje en sentido inverso: de Bariloche a Puerto Santa Cruz. Estepa sin fin, viento del oeste, señales cada cuarenta kilómetros.

La ruta de Chatwin permite otra experiencia. Tiene dos ejes:

Costero (RN3): Madryn → Gaiman → Comodoro → Deseado → San Julián → Santa Cruz → Gallegos. La Patagonia de puertos, pioneros y balleneros. En moto: viento lateral, meseta recta, Atlántico que aparece y desaparece.

Interior y Austral: Esquel → Cholila → Carretera Austral → Punta Arenas → Natales → Torres del Paine.

Ambos ejes se cierran en Ushuaia. Y desde allí, si uno sigue el hilo de Chatwin, termina en Harberton: donde nació Lucas Bridges, donde Clarita Goodall le hizo el desayuno, y donde hoy llegan turistas que quizás nunca leyeron ninguno de estos libros pero pisan el mismo suelo.

Motos en Ruta 40
Ruta 40 sur: el mismo eje que Musters recorrió a caballo, hoy en BMW.

Itinerarios posibles en moto

En los pasos de Musters — de norte a sur por la Ruta 40

Musters hizo el camino de sur a norte, con los Tehuelche y a caballo. En moto, el itinerario natural es al revés: arrancás desde los valles andinos y bajás hacia la estepa que se abre sin límite hacia el sur.

San Martín de los Andes → Paso de Córdoba → Bariloche
El Valle Collón Curá, el río que atraviesa bardas coloradas, el ripio que te enseña a leer el terreno. Por esta zona estaba Saihueque, el jefe de los manzaneros. Asfalto hasta San Martín, ripio variable en el cruce.

Bariloche → Cholila → Esquel → Tecka → Río Senguer
Salís de la cordillera y la estepa te va ganando de a poco. Cholila aparece en un valle de álamos y lagos que parece Wyoming —porque Butch Cassidy también lo pensó así. Ripio en sectores, viento constante.

Río Senguer → Perito Moreno → Gobernador Gregores
Las mesetas de Santa Cruz son oceánicas: horizontes sin referencia, colores que van del ocre al gris según la hora. Cerca del río Pinturas está la Cueva de las Manos —nueve mil años de presencia humana en la roca. No se pasa sin parar.

Gobernador Gregores → Luis Piedrabuena → Isla Pavón
Piedrabuena sobre el Río Santa Cruz: el río que Musters describe desde la meseta mirando hacia abajo, «winding below, turquoise between black basalt walls». Isla Pavón es donde Piedrabuena resistió solo durante años.

Isla Pavón → Río Gallegos → Paso Monte Aymond → Punta Arenas
El paso hacia Chile es una planicie que parece el fin del mundo antes de que aparezca el Estrecho. Punta Arenas es el punto donde Musters empezó y donde el busto de Menéndez sigue en la plaza, calvo como una bomba.

Sector atlántico: Carmen de Patagones → Las Grutas → Puerto Madryn → Trelew → Gaiman → Dolavon. Asfalto, distancias largas, mar que aparece y desaparece.


En los pasos de Chatwin — por toda la Patagonia

Chatwin no tuvo un itinerario claro. Seguía pistas. En moto eso se puede: esta es la Patagonia de los desvíos con motivo.

Puerto Madryn → Gaiman → Comodoro Rivadavia
Gaiman es el primer párrafo del libro en tierra: el té galés, las casas de ladrillo, los rosales que florecen en el viento del Chubut. Chatwin les dedicó ocho páginas. Nosotros les dedicamos una tarde.

Comodoro Rivadavia → Puerto Deseado → San Julián → Puerto Santa Cruz → Comandante Piedrabuena
La costa atlántica sur: puertos pesqueros, pueblos que miran el mar con cara de haber visto mucho. Puerto Santa Cruz es donde Musters pasó el invierno y donde los dos caminos se cruzan. RN3, asfalto, viento de frente.

Piedrabuena → Río Gallegos → Ushuaia → Estancia Harberton
El cierre del loop. Harberton sigue siendo Harberton: la estancia sobre el canal Beagle donde Clarita Goodall le hizo el desayuno a Chatwin en 1975 y donde hoy todavía se puede entrar.

Ushuaia → Punta Arenas → Puerto Natales → Cueva del Milodón
Cruzás el Estrecho, buscás la casa gótica de Charley Milward (hoy sede del diario El Pingüino, con la misma reja verde). La Cueva del Milodón tiene un modelo de plástico del animal en la entrada. Chatwin hubiera odiado el modelo de plástico.

Puerto Natales → Chaltén → Los Antiguos
Salís de Chile por el Paso Roballos o por Cochrane, cruzás hacia Santa Cruz, el Chaltén con el Fitz Roy, Los Antiguos sobre el Lago Buenos Aires. Ripio exigente, paisaje que no da respiro.

Gobernador Costa → Río Pico → Esquel → Cholila
Cuando llegás a Cholila y encontrás el letrero que señala la cabaña de Butch Cassidy, entendés por qué Chatwin fue hasta allá. Porque en la Patagonia, los forajidos también dejaron dirección.

Guanacos en la estepa patagónica
Guanacos en la estepa. La fauna que Musters describió sigue siendo la misma.

R40MOTO organiza tours guiados en BMW Motorrad por la Patagonia argentina y chilena, incluyendo la Ruta 40, la costa atlántica, la Carretera Austral y Tierra del Fuego. Para consultas sobre itinerarios: r40moto.com

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